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sábado, 16 de diciembre de 2017

RONDANDO TU ESQUINA, TANGO DE CADICAMO Y CHARLO

Esta noche tengo ganas de buscarla,
de borrar lo que ha pasado y perdonarla.
Ya no me importa el qué dirán
ni de las cosas que hablarán...
¡Total la gente siempre habla!
Yo no pienso más que en ella a toda hora.
Es terrible esta pasión devoradora.
Y ella siempre sin saber,
sin siquiera sospechar
mis deseos de volver...

¿Qué me has dado, vida mía,
que ando triste noche y día?
Rondando siempre tu esquina,
mirando siempre tu casa,
y esta pasión que lastima,
y este dolor que no pasa.
¿Hasta cuando iré sufriendo
el tormento de tu amor?

Este pobre corazón que no la olvida
me la nombra con los labios de su herida
y ahondando más su sinsabor
la mariposa del dolor
cruza en la noche de mi vida.
Compañeros, hoy es noche de verbena.
Sin embargo, yo no puedo con mi pena
y al saber que ya no está,
solo, triste y sin amor
me pregunto sin cesar.


miércoles, 13 de diciembre de 2017

LA COPA DEL OLVIDO, TANGO DE VACAREZZA Y DELFINO

LA COPA DEL OLVIDO

 

¡Mozo! Traiga otra copa
y sírvase de algo el que quiera tomar,
que ando muy solo y estoy muy triste
desde que supe la cruel verdad.
¡Mozo! Traiga otra copa
que anoche, juntos, los vi a los dos...
Quise vengarme, matarla quise,
pero un impulso me serenó.

Salí a la calle desconcertado,
sin saber cómo hasta aquí llegué
a preguntar a los hombres sabios,
a preguntarles qué debo hacer...
Olvide, amigo—dirán algunos—,
pero olvidarla no puede ser...
Y si la mato, vivir sin ella,
vivir sin ella nunca podré.

¡Mozo! Traiga otra copa
y sírvase de algo el que quiera tomar...
Quiero alegrarme con este vino
a ver si el vino me hace oluidar.
¡Mozo! Traiga otra copa
y sírvase de algo el que quiera tomar.

martes, 12 de diciembre de 2017

viernes, 8 de diciembre de 2017

ESTAS EN MI CORAZON, TANGO DE CAMILLONI Y BLANCO

Hoy me llevó de la mano,
como a un ciego, tu recuerdo,
como al viajero perdido
que no sabe regresar.
Y allá en la última esquina
del barrio lejano de nuestros amores,
sólo encontró mi desolación
tu nombre en el paredón.

Yo no se por qué he vuelto, muchacha,
al rincón del amor quinceañero,
cuando era un gorrión esquinero
sin miedo al hondazo brutal de la vida.
Nuestro amor fue ese juego de ausencia,
de esperar y llegar a destiempo
y al volver ya no hallé tu presencia,
tan sólo tu nombre gritando sin voz.

La calle se hace camino
que se pierde en la distancia,
mi corazón andariego
al camino volverá.
Y allá, en la última esquina
del barrio lejano de nuestros amores,
grabé con llanto en el paredón
que estás en mi corazón.


jueves, 7 de diciembre de 2017

COMO AQUELLA PRINCESA, TANGO DE CONTURSI Y MORA

Hay una estrella desmayada
junto a la luz de tu mirada...
Me aflige tu quebranto... es que te quiero tanto
que me entristezco al verte seria, ¡vida mía!
¡Bajo ese cielo de quimeras
que se dibuja en tus ojeras
he visto reflejada mi vida destrozada
por celos necios de mi amor!

Como aquella princesa del librito de cuentos
apareciste un día, deslumbrante de luz...
Yo era el tímido paje de una corte de ensueños
cuyo Dios era el verso... cuyo
sueño eras tú.
Como el tímido paje del librito de cuentos
una tarde temblando te confiaba mi amor...
se empañaron tus ojos... un suspiro y un beso...
¡y esta pena tan dulce que nos une a los dos!

Hay una estrella que agoniza
junto al soñar de tus pupilas...
Estás enamorada... lo dice tu mirada
y en esta duda se consume el alma mía.
¡Pero mi fe se tranquiliza
porque tu aliento me acaricia...
tus manos en mis manos... mis labios en tus labios
y mentalmente una oración!


lunes, 4 de diciembre de 2017

YIRA YIRA, TANGO DE ENRIQUE SANTOS DISCEPOLO

Cuando la suerte qu' es grela,
fayando y fayando
te largue parao;
cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao;
cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer
secándose al sol;
cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar...
la indiferencia del mundo
-que es sordo y es mudo-
recién sentirás.

Verás que todo el mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa...
¡Yira!... ¡Yira!...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.

Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao
después de cinchar
lo mismo que a mí.
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar...
Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
¡se puso a ladrar!